domingo, 13 de marzo de 2011

E-HEALTH: LUCES Y SOMBRAS

Todos los sectores y organizaciones  adoptan las TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación) para mejorar la prestación de servicios (no digamos los sectores industriales).  En el sector sanitario llevamos apenas unos años, pero el crecimiento es exponencial: Historia Clínica Electrónica (HCE), Telemedicina, Digitalización de imágenes, sistemas de Teleasistencia, ...etc. El núcelo de este desarrollo es la HCE que gracias a las TIC puede recibir información de varias fuentes y, a su vez, proveer información relevante a diferentes usuarios (incluyendo el paciente, el médico de familia o el del Hospital, o los servicios sociales), información que se puede consultar en cualquier momento y lugar. Las TIC facilitan la generación de conocimiento y, si se supera el necesario entrenamiento inicial, rentabiliza la ralización de tareas burocráticas, no sólo en tiempo sino, sobre todo, en calidad y fiabilidad. Es más difícil superar la "brecha" generacional que se está produciendo y que se aprecia tanto entre los profesionales como entre los pacientes: de ahí que la implantación generalizada puede resultar complejo.

Sin embargo, apenas podemos atisbar el auténtico potencial de las TIC. Éste proviene de su desarrollo vertical (sistemas de ayuda en la toma de decisiones, por ejemplo, puede verse una muestra en el blog de Ricardo Ruiz de Adana) pero también en el desarrollo horizontal: integración de información, nuevos canales de comunicación, circuitos de información que incluyen a los pacientes,...etc. Las nuevas tecnologías ofrecen nuevos servicios a los usuarios (cita on line, telemonitorización) y a los profesionales  (sistemas de información, acceso a bases de datos). Ahora podemos hacer muchas más tareas en menos tiempo, recibir los resultados de las pruebas complementarias en la Historia Clínica, visualizar imágenes radiológicas o acceder a informes de interconsulta o informes de alta

 La información útil, asimilable y completa para los pacientes es todavía una asignatura pendiente en nuesto sistema de salud (2/3 de los contenidos de la página de  Kaiser Permanente son Guías para los pacientes en varios idiomas) y cuando esta información se refiere al funcionamiento de los servicios, es casi nula.

El debate sobre si las TIC contribuyen a mejorar la calidad de la atención es irrelevante: las TIC forman parte de nuestra vida diaria y por lo tanto la cuestión no es si volver o no a la Historia en papel, sino en qué medida los profesionales y la organización están preparados para sacarle el mayor provecho, en beneficio de los pacientes y de la propia organización.  La organización debe evolucionar junto con las nuevas tecnologías: no se trata sólo de hacer mejor las cosas, sino de hacer lo correcto (algunas tareas burocráticas, de hecho, deberían eliminarse). Mejorar la comunicación no garantiza el trabajo en equipo, a menos que se rompan ciertas barreras culturales y organizativas. 

Las TIC son un excelente aliado para detectar áreas de mejora en el proceso asistencial o en la propia organización y también para proponer pautas o recomendaciones (alarmas, recordatorios) basadas en la evidencia, pero cuando no hay evidencias o cuando se necesita el concurso de un equipo multidisplinar, se precisan objetivos comunes, atención compartida, asumir nuevos roles o prestar nuevos servicios. No sólo se trata de detectar desviaciones de los objetivos, sino también si estos objetivos son los correctos.

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