viernes, 22 de julio de 2011

El cambio en las organizaciones sanitarias (II): El secreto de Gaudí

La historia de los cambios y de las reformas en el sistema de salud muestra también algún otro elemento interesante, que en estos momentos adquiere singular importancia. Se trata de pensar en los efectos o resultados intermedios sin tener en cuenta el resultado final, y ello posiblemente porque quienes diseñan la reforma, los expertos, realizan un ejercicio de simplificación de la realidad.

Se cuenta que cuando le preguntaron a Gaudí en 1888 cómo sería el edificio del Colegio Teresiano, contestó: "En esta casa se estará bien", lo que refleja el objetivo final de la arquitectura, el de que quienes viven en las casas se sientan bien, no para que el arquitecto obtenga el reconocimiento o para que el edificio sea catalogado como monumental o histórico (aunque estos elementos puedan ser también posibles, como en el caso de Gaudí).

En un momento en el que las medidas urgentes van orientadas al ahorro (en el gasto farmaceútico, en las compras, en la simplificación de tareas,..etc) o al aumento de los ingresos (mediante impuestos especiales), no deberían olvidarse las medidas estructurales, aquellas que permiten transformar el modelo y orientarlo en una dirección: satisfacer las necesidades y expectativas de los pacientes y de los profesionales, con los recursos disponibles. El peligro de centrarnos en las tareas, en los procesos, en las técnicas y en las herramientas de gestión, es que a menudo aparecen como objetivos en sí mismos, dejando de lado el verdadero destinatario de los cambios. Nos olvidamos, por ejemplo, de investigar las verdaderas necesidades de los pacientes, de llegar a acuerdos con las asociaciones de pacientes o de participar activamente en los foros de los pacientes. O nos olvidamos de fomentar la movilidad de los profesionales, de reconducir y alinear los incentivos, de otorgar mayor autonomía en la gestión clínica, ..etc. De esta forma dejamos fuera de la película a sus verdaderos protagonistas.

Pero Gaudí nos enseña además otro secreto: la de romper los moldes de la arquitectura plana, basada en la geometría euclídea y que se dibuja facilmente con el compás y la escuadra.  Gaudí, por el contrario, imita a la Naturaleza, que ofrece formas de gran belleza y utilidad, formas lógicas y atractivas para el ser humano. Adopta un enfoque orgánico, alejado del reduccionismo mecanicista.


Nada mejor, en este sentido, que copiar a la Naturaleza, que observar y fomentar las buenas prácticas. Las verdaderas innovaciones surgen con un papel en blanco, propiciando experimentos selectivos y observando las prácticas de los profesionales innovadores: en ambientes propicios se demuestra que se alcanzan resultados excelentes. Pero para ello el contexto debe ser favorable y esta es la verdadera función de los directivos y de los expertos.