domingo, 11 de septiembre de 2011

NUEVOS AIRES EN EL SISTEMA SANITARIO: Historia Clínica Electrónica: futuro imperfecto

NUEVOS AIRES EN EL SISTEMA SANITARIO: Historia Clínica Electrónica: futuro imperfecto: A menudo, la evolución tecnológica genera expectativas que suelen ir por delante de la realidad y que, al no verse satisfechas, provocan cie...

Historia Clínica Electrónica: futuro imperfecto

A menudo, la evolución tecnológica genera expectativas que suelen ir por delante de la realidad y que, al no verse satisfechas, provocan cierta frustración. Este es el caso de la implantación de la Historia Clínica Electrónica (HCE) en nuestro sistema sanitario. Las ventajas que la misma ofrece sobre la Historia Clínica en papel son evidentes pero, obviamente, se espera algo más: en realidad,  el horizonte no sólo tiene que ver con la disponibilidad de un herramienta de ayuda a las decisiones clínicas, sino constituir un elemento esencial de gestión del conocimiento en el ámbito clínico.


Un modelo evolutivo del papel que puede representar la HCE nos lo ofrece Gartner Research en el documento "CPR Generation Impact on Medical Errors"  que, si bien está enfocado a evitar los errores médicos gracias a la implantación de un sistema basado en la HCE,  nos propone un modelo de 5 generaciones, desde el recolector de datos, hasta el mentor o tutor, pasando por el ayudante y el colega. La utilización de modelos predictivos, la gestión de información compartida o los sistemas de ayuda al diagnóstico son algunas de las funcionalidades que pueden, razonablemente, esperarse de la HCE.


Pero esta evolución "vertical" de la Historia Clínica que tiende a enriquecerse progresivamente con nuevas posibilidades,  tiene que equilibrarse con el desarrollo "horizontal", puesto que, en el fondo, la Historia Clínica no es sino un elemento más, por importante que sea, en un mundo interconectado  en el que participan los pacientes, los  profesionales  de diferentes servicios (sanitarios, sociales, salud pública, etc)  los ciudadanos, en diferentes momentos y lugares (consultas, domicilio, Hospital, centros sociosanitarios…etc).  En este entorno hay múltiples fuentes y múltiples destinatarios.


Ambas evoluciones son necesarias: la primera, facilita la aplicación de la Medicina y Enfermería basada en la evidencia; la segunda, facilita la integración y la interoperatividad. El futuro estará seguramente relacionado con la movilidad y la accesibilidad de la información clínica desde cualquier punto del sistema y desde internet (con las garantías necesarias de seguridad y confidencialidad de la información). 


No obstante, el camino no es ni sencillo ni uniforme, sino más bien sembrado de obstáculos, y no sólo debido a la inversión tecnológica en momentos críticos como los actuales. Es necesario superar los obstáculos relacionados con la adaptación a los nuevos suportes y saber gestionar la transición. Pero no es seguro que los diferentes actores (desarrolladores, técnicos, profesionales, pacientes) estén de acuerdo con los objetivos finales y este es sí puede ser un obstáculo insalvable: la integración, la movilidad, la información y la gestión compartida son los valores que se deben perseguir, más allá de construir herramientas de uso intuitivo que permiten automatizar tareas y ayudan al profesional en su trabajo diario.La HCE no debe servir sólo para hacer mejor las tareas, sino para hacer tareas nuevas (y también para eliminar algunas): se trata de un nuevo modelo en el que la HCE y las TICs son el elemento integrador.


Existen ya algunas referencias a las mejoras en la calidad asistencial propiciadas por la HCE, como el reciente artículo del New England, refereido en este caso a la Diabetes (Electronic Health Records and Quality of Diabetes Care), en comparación con los registros tradicionales en papel.


El proceso es irreversible, pero corremos el riesgo de estar continuamente discutiendo sobre desarrollos técnicos, errores y bugs, funcionalidades, pantallas y ventanas, scripts y logs, modelos de prescripción o de petición de analíticas, etc, perdiendo de vista la verdadera perspectiva, el modelo que queremos construir, el verdadero valor añadido de la HCE. Es necesario construir un proyecto participativo de HCE. Hasta ese momento, la Historia tiene futuro, pero quizá sea imperfecto.