martes, 25 de octubre de 2011

NUEVOS AIRES EN EL SISTEMA SANITARIO: Atención Primaria y Sostenibilidad del SNS.

NUEVOS AIRES EN EL SISTEMA SANITARIO: Atención Primaria y Sostenibilidad del SNS.: El debate en el que definitivamente nos hemos instalado en el momento actual es el de los “planes de choque”, las medidas urgentes de cont...

martes, 4 de octubre de 2011

Convivir con la crisis. Recortes, eficiencia e inteligencia.

La crisis ecnonómica parece haber puesto en evidencia las limitaciones e ineficiencias de nuestro sistema de salud.  Las referencias del pasado dejan de ser útiles y estamos abocados a inventar el futuro.

Los recortes están a lo orden del día y los mensajes de contención en el gasto y restricción presupuestaria dominan el panorama. Encontrar respuestas adaptadas, que huyan tanto de la inercia como de los sucesivos cambios de rumbo, parece un reto inalcanzable..

Las medidas encaminadas a mejorar la eficiencia, sobre las que, al menos en teoría, parece existir un amplio consenso, no se implantan ni producen efectos inmediatos. La cuestión parece relacionarse más con el cómo que con el qué: sobrepasado el margen de maniobra de las primeras medidas (economías de escala, gasto farmaceútico), las dificultades en la implantación, en la necesidad de incidir sobre los valores y el comportamiento de los diferentes actores, son enormes, con lo que se llegan a bloquear los efectos de las medidas adoptadas.


Es en esta situación en la que resulta importante conocer y comprender el día a dia de la organización sanitaria, su funcionamiento, su desarrollo. Es en este ámbito local en el que, a la espera de que el entorno se vuelva más propicio, se puede realmente articular respuestas inteligentes en tiempos de crisis y, lo que es más importante, aprender a convivir con ella.


Las teorias sobre las organizaciones han sufrido cambios importantes a lo largo del tiempo. Uno de los más importantes  se debe a Henry Mintzberg, quien en Power In and Around Organizations (Englewood Cliffs, N.J.: Prentice-Hall.1983), constató brillantemente que los conflictos, los juegos de poder, las luchas de poder, la incertidumbre,  no son una simple patología de las organizaciones sino que, por el contrario, son intrínsecas a ellas.  Antes, las teorías de la organización describían un mundo perfecto, previsible y ordenado. Mintzberg puso de manifiesto que no hay un modelo único, estandarizado, que la diversidad y la variabilidad también es inherente en el desarrollo de las organizaciones. Por último, también nos enseñó que los cambios   no siempre son planificados, y que, a menudo, surgen de forma espontánea de abajo arriba.


Con esta perspectiva, comprendemos la relevancia de actuar en el ámbito local, en el centro de salud o en el Hospital, más allá de encontrar soluciones "globales". Es fácil también aceptar la diversidad en contraposición a los modelos únicos, la adaptación del funcionamiento a la realidad local. Propiciar una mayor autonomía de los profesionales, emprender nuevas experiencias a nivel local (sobre utilización de nuevas tecnologías en la gestión de la demanda o en la mejora de la comunicación con los pacientes y entre los diferentes profesionales), fomentar la transparencia, compartir la información,  construir equipos, fomentar la comunicación y la colaboración, fomentar las redes y utilizar las nuevas tecnologías en beneficio de los pacientes y de los profesionales,  ..etc  son respuestas inteligentes en momentos de crisis y lo son porque son factibles y porque pueden, en ambientes propicios, encontrar el terreno abonado para propagarse.


Nuestro modelo sanitario requiere nuevos roles profesionales, nuevos directivos, innovaciones en la gestión de los procesos y nuevas fórmulas de financiación y rendición de cuentas. Pero, entre tanto, es fácil caer en la impotencia y en la inercia, a la espera de mejores tiempos, o, por el contrario,  incorporar medidas en base a nuevas modas, que se suceden unas a otras multiplicando la incertidumbre. Entre una y otra opción, lo inteligente es emprender iniciativas locales, en las que participen profesionales y ciudadanos, medidas que combinen la necesaria racionalidad con una buena dosis de intuición, el pensamiento con el sentimiento, la visión global con la experiencia local.


Mintzberg decía que el papel del gestor era poner un poco de orden y sentido en el desorden de la vida cotidiana, lo cual es más que quedarse sentado ante la envergadura de los problemas, pero menos que la ilusión de planificar, desarrollar y controlar al conjunto de la organización.