martes, 10 de enero de 2012

La revolución social y el truco de la abuela

Comenta acertadamente Joan Gené en relación con los cambios en las organizaciones sanitarias en tiempos de crisis que "Los líderes que facilitan este reto adaptativo no son aquellos directivos visionarios que conducen el rebaño. Al contrario, las soluciones a los retos adaptativos no están en la mano de los directivos, sino en la inteligencia colectiva de los empleados de todos los niveles de la organización. En nuestro caso también de los pacientes"(http://www.forumclinic.org/blogs/blog-del-editor/liderazgo_tiempo_crisis) 

Añadiríamos nosotros, sin desdeñar el potencial de los profesionales y directivos, que el principal motor puede proceder de los propios pacientes, familiares, ciudadanos, que se asocian y movilizan activamente o, mejor aún, protagonizan una revolución silenciosa, diaria, que acaba incidiendo directamente en la carga de flotación de la organización. 

Esta revolución procede de los cambios sociales, de los nuevos patrones de comportamiento, de las nuevas formas que adquiere la relación entre los individuos y la organizaciones y que, a su vez, es fruto de los cambios socioculturales que se suceden de forma progresiva e imparable. 

Estos cambios no son visibles, ni siquiera en los diferentes estudios de la demanda asistencial, en los que tan sólo llegamos a apreciar una parte del problema: aquella que tiene que ver con la evolución demográfica.   La evolución demográfica es solo una de las variables a tener en cuenta.  También debemos valorar otras dimensiones de índole sociocultural. 

Es muy problable que los cambios socioculturales (entre los cuales se encuentra el cambio de modelo de convivencia en el seno del núcleo familiar) expliquen por qué desde hace no muchos años se está planteando con urgencia el cambio en el modelo de atención a los pacientes crónicos, cuando tanto los cambios demográficos como los epidemiológicos eran ya conocidos desde hace más de una década. También podrían explicar, en los paises de nuestro entorno, una mayor senbilidad y necesidad de ayuda a los pacientes dependientes.


Los cambios socioculturales, el estudio de colectivos socialmente vulnerables, el perfil de la demanda asistencial entre la población inmigrante o la incidencia de la familia y los cambios que se han ido produciendo en el núcleo familiar son aspectos trascendentes, que se conocen gracias a estudios con frecuencia externos al sistema de salud.

Estos estudios no proporcionan información inmedita ni cuantitativa sobre la demanda asistencial, sino más bien sobre aspectos que mediatizan la relación entre los individuos y el sistema sanitario, aspectos que aunque no se traduzcan en demandas concretas a los servicios de salud, explican sin lugar a dudas la evolución de los patrones socioculturales y familiares y por tanto, y en último término, la imagen social de los centros sanitarios.  De ahí la importancia de comprender algunos de estos nuevos perfiles o patrones. 


Son cambios que ponen de manifiesto un rol de paciente, de ciudadano, que pasa de la resignación a la acción positiva, se asocia, de forma real o virtual, hace propuestas y las pone en común, adoptando en definitiva una nueva forma de estar y de relacionarse.
 
Son nuevos roles que surgen del cambio social, entre los que se encuentra, por ejemplo el de las "abuelas y abuelos", una nueva generación capaz de borrar del mapa a la generación anterior (la abuela de pelo blanco que con paciencia y cariño cuidaba a sus nietos, conformista y resignada), que pasa a ser un elemento activo, mayoritariamente femenino, protagonista no solo en el ámbito familiar, sino tambien en la sociedad.
"De aquella imagen tradicional, hasta llegar a las abuelas de hoy, ha llovido mucho. La palabra abuela cada vez sugiere menos la imagen de ancianita que espera sus últimos momentos al lado de los suyos. Hoy las abuelas hacen deporte, viajan, visten juveniles, deciden ampliar sus conocimientos, se cuidan y sobre todo, quieren disfrutar de la vida. Más allá de la imagen, la figura de la abuela es hoy motivo de estudio por parte de la comunidad científica, al considerarla pieza clave para comprender la evolución humana y el futuro de nuestra especie.
La abuela es considerada como la biblioteca viviente, la guardiana de la memoria.
La menopausia -fin de la actividad menstrual- es lo que da lugar a la figura de la abuela. Un ‘truco’ que supuso un paso evolutivo necesario para remontar los últimos escalones de la evolución de nuestra especie.   La prolongación de esta etapa,  tanto en años, como en actividad, provocará en muy pocos años un boom de abuelas" (El truco de la abuela)

"Nos enfrentamos a una auténtica revolución protagonizada por las ‘superabuelas’ capaces de promover una nueva forma de ejercer el poder en el seno de la empresa, la familia y las relaciones cotidianas", advierte Gil Calvo.
"Hasta ahora, estas relaciones estaban regidas por el estilo de mando masculino, mucho más patriarcal y agresivo, lo que las convertía en organizaciones jerárquicas. Pero a partir de esta ‘invasión’ estas relaciones se convertirán en redes de interacción cooperativa, basadas en la reciprocidad horizontal y por las que circulará la lealtad o inteligencia emocional que caracteriza a las mujeres, dada la capacidad expresiva de su capital social". (Enrique Gil Calvo: El poder gris. Una nueva forma de entender la vejez, Mondadori, 2003.)
Viajan, estudian, se incorporan a las redes sociales, se asocian, y, sobre todo,  demandan calidad de vida  y  luchan por sus propias ideas. Adoptan una nueva forma de estar en el mundo y no tolerarán organizaciones que no tengan en cuenta sus deseos, sus anhelos, sus expectativas, organizaciones paternalistas y oscurantistas. 
Puede que estemos en el inicio de la revolución social silenciosa, pero los nuevos roles ya son visibles (tanto los jóvenes como los abuelos) y ellos son los sujetos de la inteligencia colectiva, el verdadero motor del cambio.