martes, 28 de julio de 2015

NUEVOS AIRES EN LA TRANSFORMACIÓN DEL SISTEMA SANITARIO (LA LLAVE Y LA CERRADURA)

Navegando estos días por la red me encontré una noticia que me llamó inicialmente la atención. El titular rezaba “OMS aplaude los esfuerzos de Irán en la mejora de salud pública” y comentaba que se había puesto en marcha un plan para universalizar la cobertura sanitaria en el país, que pone al servicio de los ciudadanos el seguro médico gratuito. Esta noticia me hizo pensar en la importancia que tiene el ajuste entre las medidas de reforma y el momento histórico, los cambios sociales y las circunstancias locales en cada país o territorio.

Pensando en ello, me vino a la cabeza la última de las reformas del sistema de sanitario más importantes realizadas en nuestro país hace ya más de 30 años: la de la Atención Primaria y me puse a darle vueltas a las similitudes y diferencias entre aquella y el modelo emergente  (un modelo que apuesta por la mejora de la salud colectiva, la calidad asistencial y la eficiencia), que se plantea implantar, no sólo en nuestro país sino en la mayor parte de los países desarrollados. Por este camino llegué a la conclusión de que quizá nos estamos centrando excesivamente en las medidas de cambio, sin tener en cuenta los cambios sociales y el “terreno” en las que aquellas deben aplicarse.


Recuerdo que, en la reforma de los 80, se decía que era una reforma propia de los “países en desarrollo”, que casaba mal con los valores de una sociedad “moderna” y con el modelo biomédico imperante. Si bien su puesta en marcha obedeció a una afortunada confluencia de intereses políticos y profesionales, ya en aquella época asistimos a cambios sociales, que se aceleraron en los años 90, y que fueron conformando progresivamente el modelo inicial hasta encajarlo en el sistema en conjunto, perdiendo así su carácter vertebrador y motor del cambio. Se consiguió, así, con el tiempo, el ajuste de la llave (la reforma) a la cerradura (el sistema).

Parece evidente la dependencia del sistema sanitario en relación a los cambios sociales, hasta el punto de que aquel se va conformando en función de éstos. Una dependencia que es más evidente en tiempos de crisis como la actual. Por eso debemos hablar de transformación del sistema y no sólo modificar una parte del mismo. 

Algunas claves de esta transformación son la necesidad de apoyarse en las competencias de las personas, la necesidad de nuevas alianzas de profesionales, asociaciones, entidades, etc. o la necesidad de actuar en el ámbito local (ya que la relación de proximidad es la que garantiza la implicación, la flexibilidad o la integralidad)  pero teniendo una visión global y estratégica del cambio. Es más, es necesario contemplar políticas globales (vivienda, trasporte, empleo, servicios sociales, educación,...etc).  

De hecho, el cambio ya se está construyendo a base de experiencias concretas aquí y allá. Pero es necesaria también una mirada a largo plazo, conociendo la historia social de cada país o región.  Experiencias y visión estratégica que son necesarias de forma simultánea. Es preciso construir nuevas llaves, pero también cambiar las cerraduras.,

Este es precisamente uno de los principios en que se inspira el Programa de Liderazgo y Transformación en Organizaciones y Sistemas Sanitarios, en el que he tenido el honor de participar en su primera edición.